Los primeros datos oficiales publicados en la web de listas de espera sanitarias del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) tras el inicio de la campaña ‘Ni un minuto más’, el pasado 1 de junio, muestran un impacto observable sobre la actividad quirúrgica de los centros del sistema sanitario integral de utilización pública de Cataluña (SISCAT). Según el análisis elaborado por Metges de Catalunya (MC), en julio de 2026 se realizaron 33.936 intervenciones, un 8% menos que en el mismo mes de 2025, cuando se efectuaron 36.876. En términos absolutos, son 2.940 operaciones menos.
Esta reducción de la actividad coincide con un aumento notable del número de pacientes pendientes de intervención. Entre junio y julio de este año, la lista de espera quirúrgica ha crecido en 4.576 personas, un 2,1%, y ha pasado de 220.758 a 225.334 pacientes. En el mismo periodo de 2025, el incremento fue de solo 419 personas, un 0,2%. Así, la lista ha crecido en un mes casi once veces más que el año pasado.
La desviación se concentra principalmente en la cirugía programada. En las intervenciones con plazo de referencia, la actividad de julio ha caído un 7,6% respecto al mismo mes de 2025, mientras que el número de pacientes pendientes ha aumentado un 5,4%. En las operaciones con tiempo de espera garantizado —cataratas, prótesis de cadera y rodilla y reconstrucciones mamarias diferidas—, la reducción de la actividad alcanza el 11,6% y la lista crece un 4,1%.
Para MC, estas cifras constituyen una primera señal del efecto de la negativa de los facultativos a seguir prolongando de manera sistemática su jornada laboral. “El sistema sanitario ha normalizado durante demasiado tiempo que los médicos y médicas trabajen por encima de su jornada para sostener una actividad que no se puede asumir con las plantillas y los recursos disponibles”, afirma el secretario general del sindicato, Xavier Lleonart.
La organización remarca que, mientras en junio todavía no se observó una reducción de la actividad quirúrgica, en julio, coincidiendo con la adhesión progresiva de más servicios y centros hospitalarios a la campaña, la actividad se reduce y la lista de espera aumenta muy por encima del comportamiento registrado el año anterior.
En cuanto a las pruebas diagnósticas, los datos todavía no permiten identificar un deterioro equivalente al de las listas de espera. En julio de 2026 se realizaron 86.163 pruebas, un 6,6% menos que en el mismo mes de 2025. Sin embargo, la reducción de la actividad diagnóstica ya era anterior al inicio de la campaña y, entre junio y julio, el número de pacientes pendientes ha disminuido un 3,1%, una evolución muy similar a la registrada en el mismo periodo del año pasado, cuando bajó un 2,9%.
“No se trata de perjudicar a los pacientes, sino de hacer visible que el sistema no puede seguir funcionando gracias al sobreesfuerzo permanente de los profesionales”, sostiene Lleonart. El responsable sindical apela nuevamente al Departamento de Salud para que negocie con MC la mejora de las condiciones laborales y asistenciales de los facultativos para poner fin a las movilizaciones y acciones de protesta del colectivo. De lo contrario, “escalaremos el conflicto y el impacto será muy importante porque el último trimestre del año es cuando se concentra la mayor parte de la actividad asistencial y quirúrgica”.
La campaña ‘Ni un minuto más’ cuenta en estos momentos con 258 servicios médicos adheridos de un total de 45 hospitales públicos y concertados, lo que representa el 60% de los centros hospitalarios del país. En cuanto al primer nivel asistencial, 54 centros entre equipos de atención primaria (EAP), dispositivos de atención a la salud sexual y reproductiva (ASSIR) y centros de salud mental de adultos (CSMA) también se han sumado a la iniciativa.
El sindicato continuará analizando los datos mensuales del CatSalut para comprobar si la tendencia observada en la actividad quirúrgica se mantiene después del verano y para determinar con mayor precisión el impacto que tiene sobre el sistema la decisión del personal médico de dejar de realizar horas extraordinarias. En cualquier caso, MC considera que las primeras cifras ya ponen de manifiesto “la dependencia estructural del sistema respecto de un tiempo de trabajo que los facultativos no tienen ninguna obligación de regalar”.