Este miércoles, 12 de agosto, Cataluña vivirá un eclipse solar excepcional, cuando la Luna oculte completamente el Sol durante aproximadamente dos minutos en una franja del sur del país, mientras que en el resto del territorio el fenómeno se podrá observar de manera parcial. El acontecimiento ha generado una gran expectación, pero hay que tener en cuenta algunos aspectos para poder disfrutar de él con seguridad.
Uno de los principales riesgos es la observación directa del Sol sin una protección adecuada, que puede provocar lesiones graves e irreversibles en la retina. Así lo advierte Josep Tuñí, delegado de Metges de Catalunya (MC) y oftalmólogo del Hospital de Mar, que remarca que la única manera segura de observar el fenómeno directamente es utilizando gafas específicas que cumplan la norma ISO 12312-2:2015 y dispongan de marcado CE.
“Antes de usarlas, deberíamos comprobar que no estén rayadas ni tengan ningún poro, porque, si estuvieran dañadas, no tendrían el efecto protector necesario”, explica Tuñí. Además, recomienda adquirirlas a través de proveedores con trazabilidad y desaconseja el uso de filtros caseros o sistemas improvisados, puesto que “la protección tiene que permitir filtrar tanto la luz visible como las radiaciones solares invisibles que también pueden causar lesiones oculares”.
En este sentido, alerta que también hay que tener precaución a la hora de fotografiar o grabar el eclipse. Según Tuñí, no se debe enfocar el Sol directamente con un móvil o una cámara si estos dispositivos no disponen de un filtro solar específico: “Si enfocamos el eclipse con el móvil, además de que podríamos herirnos la retina intentando enfocar el Sol, también echaríamos a perder la cámara”, alerta. Por lo tanto, las cámaras y los dispositivos ópticos también requieren filtros solares específicos durante las diferentes fases del eclipse.
Una lesión que puede ser irreversible
El daño ocular producido para observar el Sol directamente recibe el nombre de fototraumatismo o maculopatía solar y se produce cuando la radiación solar se concentra en la retina, concretamente en la mácula, la zona de la visión central y de más precisión. “Los rayos de luz son enfocados por la córnea y el cristalino en la mácula, que es la zona de máxima visión, y ahí la radiación solar puede provocar una quemadura, como las de la piel”, explica el oftalmólogo.
Esta lesión puede causar inflamación y daño en las estructuras de la retina y, posteriormente, dejar secuelas permanentes en la visión central. Uno de los síntomas característicos es la aparición de una mancha o zona oscura en el centro del campo visual, conocida como escotoma central. “Es cómo cuando miramos el Sol o una luz muy fuerte y, al apartar la vista, todavía vemos una mancha en nuestro campo visual, pero en este caso podría ser permanente”, señala Tuñí.
Uno de los aspectos más peligrosos de este tipo de lesión es que puede no producir dolor inmediato, de forma que la persona puede haberse dañado la retina sin ser consciente. Por este motivo, los especialistas insisten que no hay que confiar en la sensación de comodidad durante la observación.
El hecho que la Luna oculte parcialmente el Sol también puede generar una falsa sensación de seguridad, pero durante las fases parciales del eclipse sigue siendo necesario proteger los ojos y no mirar directamente el Sol sin un filtro homologado. Por este motivo, la recomendación de los profesionales es clara: utilizar gafas certificadas, en buen estado y adquiridas a través de canales fiables, y filtros solares específicos para cualquier dispositivo óptico que se use para fotografiar u observar el Sol.
Refuerzo de los servicios asistenciales
Aun así, el Departamento de Salud ha previsto un dispositivo especial en las regiones sanitarias donde el eclipse solar se podrá observar totalmente –Lleida, Camp de Tarragona y Terres de l’Ebre– para dar respuesta al incremento de demanda asistencial que se podría producir alrededor del fenómeno, como enfermedades comunes, accidentes de tráfico y problemas oftalmológicos.
En este contexto, se reforzarán los servicios de urgencias durante la noche del 12 de agosto y se garantizará la máxima cobertura asistencial posible las mañanas del 13 y 14 de agosto. La previsión responde, entre otros factores, a la gran afluencia de personas que se desplazarán hacia las zonas desde donde se podrá observar el eclipse total y a la necesidad de dar respuesta a las posibles incidencias derivadas del acontecimiento.
Ante este fenómeno excepcional, los profesionales sanitarios recuerdan que la mejor manera de disfrutar del eclipse es preparar la observación con antelación y utilizar únicamente sistemas de protección homologados, especialmente durante todas las fases en que el Sol no esté completamente cubierto por la Luna.