19-M Día del Médico y Médica de Familia: “La situación de la especialidad es responsabilidad de los gestores que la han degradado, no de los profesionales”

Debat sobre el futur de la Medicina de Família a la seu de MC pel 19-M

Un año más, Metges de Catalunya (MC) se añade a la celebración del Día Mundial del Médico y la Médica de Familia que, desde el año 2010, la Organización Mundial de Medicina de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés) estableció para el día 19 de mayo. Este año, el sindicato ha organizado un debate sobre el futuro de una especialidad que se encuentra en un momento de incertidumbre, desprestigiada y con dificultades para atraer a las nuevas generaciones de facultativos, tal como demuestran las tres últimas convocatorias MIR en Cataluña que han dejado desiertas más de 200 plazas de medicina familiar y comunitaria entre vacantes y renuncias.

Tres han sido los protagonistas del debate. Por un lado, Andreu Martín, médico de familia jubilado que vivió en primera persona el proceso de reforma de la atención primaria en los ochenta, que ha trasladado su visión de la especialidad desde su dilatada trayectoria profesional, que también incluye una etapa en cargos directivos. Lourdes Franco, médica de familia del CAP Amposta y secretaria de atención primaria de MC, que ha valorado la práctica de la especialidad en el ámbito rural, y Miriam Jabalquinto, R1 de medicina familiar y comunitaria en el CAP Badia del Vallès, que ha aportado su opinión como médica joven que ha elegido la especialidad a pesar de su mala imagen pública, han sido las otras dos ponentes de la jornada.  


Andreu Martin ha hecho un repaso histórico del proceso de creación de la atención primaria catalana, inspirado en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud de Alma Ata, realizada en el Kazajistán, del 6 al 12 de septiembre de 1978. Martin ha recordado que aquella primera atención primaria “daba mucha importancia a la investigación de los profesionales y al trabajo en equipo”. La implantación de la historia cínica y la ampliación de la jornada asistencial fueron dos aportaciones de la reforma. “Los médicos de familia teníamos más tiempo para los pacientes y estábamos mucho más orientados a la comunidad”, ha explicado. Martin ha lamentado que las necesidades y servicios que a lo largo de los años se han ido incorporando al primer nivel no se han acompañado de más recursos: “Los pacientes hoy en día se encuentran a una persona estresada, concentrada en la pantalla y en introducir los datos que sus superiores le piden”. En este sentido, ha descargado de culpa los profesionales sobre la situación actual de la medicina de familia y ha remarcado que la responsabilidad “es de los gestores que lo han ido degradando”. Respecto a la falta de interés de los jóvenes facultativos por la medicina familiar, Martin ha destacado que en su época no se conocía la especialidad y ahora “quizás la conocen demasiado” porque “ven como se trabaja y no lo quieren para su futuro profesional”


Por su parte, Lourdes Franco ha relacionado el estado de la especialidad con la “pedida ilimitada” a la que han conducido los intereses políticos y la excesiva medicalización de la población. “Desde los años ochenta ha habido grandes cambios sociales y un incremento de las desigualdades, que tienen un papel primordial en las condiciones de salud”, ha reflexionado. Cuestionada por las dificultades para encontrar médicos y médicas que quieran ejercer al ámbito rural, Franco ha asegurado que es “nuestra propia manera de vivir la que nos aleja del pueblo” y en este sentido se ha mostrado pesimista respecto a la posibilidad de encontrar relevo en los médicos rurales. Con todo, ha defendido el entorno no urbano como un espacio de ejercicio profesional más confortable e integrado en la comunidad. “El ámbito rural permite un retorno a los orígenes de la medicina de familia, puesto que el médico participa activamente de la comunidad y de su cultura, es un engranaje más de la vida de pueblo”, ha apuntado. Asimismo, Franco ha pedido que la formación médica se dote de más conocimientos sociales y humanísticos para que los médicos y médicas de primaria estén más preparados para las realidades que tendrán que vivir. 


Finalmente, Miriam Jabalquinto ha destacado la “versatilidad” como uno de los puntos fuertes de la medicina de familia. “Aunque sigue siendo una especialidad a menudo olvidada, es muy completa y, una vez entras en contacto, te apasiona”, ha afirmado. En base a su propia experiencia, ha considerado que sería positivo que todos los graduados en Medicina ejercieran un tiempo en la atención primaria antes de hacer el examen MIR. Jabalquinto también echa de menos la dimensión comunitaria de la medicina de familia, que en ciudades grandes y medias es más dificultosa. La educación sanitaria de la población es una de las tareas pendientes que ha señalado la joven residente, puesto que detecta “demasiada dependencia de los pacientes respecto a sus médicos”, con hiperfrecuentación de consultas, a menudo por motivos banales. Aun así, Jabalquinto se ha mostrado optimista y esperanzada respecto al futuro de la especialidad que podrá mejorar “en la medida que se lo propongan los mismos profesionales”