El secretario general de Metges de Catalunya (MC), Xavier Lleonart, ha aportado contexto y reflexión a la convocatoria de huelga indefinida del personal médico y facultativo que comenzará el próximo 28 de octubre. En una tribuna de opinión publicada en el Diari de la Sanitat, Lleonart ha responsabilizado de la movilización a la consejera de Salud, Olga Pané, porque “no ha hecho nada para detenerla”. Con todo, el dirigente sindical se ha remontado mucho más atrás y ha señalado el modelo y la organización del sistema, que proviene de los años 80 del siglo pasado, como causa remota del conflicto que mantiene en pie de guerra a los facultativos.
Según Lleonart, las guardias de 24 horas se instauraron como una solución óptima para garantizar una asistencia continuada a la población cuando “la presión asistencial no era como la actual” y los servicios de Urgencias no se habían convertido en “un supermercado de atención sanitaria 24 horas al que pueden acudir todos los pacientes: los urgentes, como indica la propia denominación del servicio, y los no urgentes, que utilizan estos dispositivos para recibir la atención inmediata que no pueden ofrecerles otros niveles asistenciales”. La atención continuada entonces “tenía la consideración de expectativa de trabajo, un estado de alerta por si era necesario reaccionar ante una situación vital potencialmente grave. Hemos pasado de eso a una auténtica cadena de montaje de la salud”.
Además de repasar la evolución de la demanda asistencial, el secretario general de MC ha recordado que las nuevas generaciones de médicos y médicas “consideran incompatible la seguridad clínica, la conciliación y los derechos laborales básicos con la persistencia de las guardias de 24 horas”.
Así las cosas, Lleonart ha sintetizado el objetivo de las protestas en el establecimiento de un nuevo contrato social entre el personal médico y la Administración que “dé respuesta a la realidad asistencial y a la cultura laboral del siglo XXI”. En este sentido, ha añadido que los facultativos “quieren negociar y pactar sus propias condiciones de trabajo, sin injerencias, y, sobre todo, quieren poner en valor su papel y su responsabilidad diferencial dentro del sistema”.